Un mensaje de Dios que no puedes ignorar hoy

la paz, de una palabra oportuna, de

una puerta que se abre o incluso de una pausa inesperada. No siempre llega con ruido; a menudo llega como una invitación silenciosa a volver a Él. Ignorar ese llamado puede hacernos caminar más tiempo en la confusión, cuando en realidad ya existe una respuesta esperando ser aceptada.

 

 

El mensaje divino de hoy es claro: no cargues solo lo que fue creado para ser entregado a Dios. Hay heridas que necesitan sanidad, miedos que necesitan fe y caminos que requieren dirección.