A los 24 años me casé con un hombre que era cincuenta años mayor que yo. Todos los que me rodeaban pensaban que solo me había casado con él por su dinero. Yo misma estaba convencida dekara que, después de su muerte, toda su fortuna pasaría a ser mía. Pero un año después, mi marido murió y, cuando su abogado me llamó, fui inmediatamente al notario. Pero allí me dijeron algo que casi hizo que me fallaran las piernas…
Tenía 24 años cuando me casé.
Mi marido tenía 74 años.