PARTE 2: LA CAJA QUE MI HIJA DEJÓ ATRÁS

tutela legal.

Los bienes de los niños quedaron protegidos.

Y la persona que intentó aprovecharse de la situación perdió cualquier posibilidad de control sobre ellos.

Esa noche regresé a casa.

Mis cuatro nietos estaban esperándome.

El mayor corrió hacia mí.

—Abuela, ¿todo está bien?

Me arrodillé como pude y lo abracé.

—Sí, cariño.

La pequeña me tomó la mano.

—¿Mamá

nos está cuidando desde el cielo?

Sentí que mi corazón se rompía y sanaba al mismo tiempo.

—Sí.

Sonreí entre lágrimas.

—Tu mamá nunca dejó de cuidarlos.

Pasaron los meses.