tutela legal.
Los bienes de los niños quedaron protegidos.
Y la persona que intentó aprovecharse de la situación perdió cualquier posibilidad de control sobre ellos.
Esa noche regresé a casa.
Mis cuatro nietos estaban esperándome.
El mayor corrió hacia mí.
—Abuela, ¿todo está bien?
Me arrodillé como pude y lo abracé.
—Sí, cariño.
La pequeña me tomó la mano.
—¿Mamá
nos está cuidando desde el cielo?
Sentí que mi corazón se rompía y sanaba al mismo tiempo.
—Sí.
Sonreí entre lágrimas.
—Tu mamá nunca dejó de cuidarlos.
Pasaron los meses.