Pero también sé quién eres.
Sé que aunque tengas setenta y un años, aunque estés cansada, aunque tengas miedo, nunca abandonarías a mis hijos.
Por eso te elegí.
No porque
seas la única opción.
Sino porque eres la persona que más los ama en este mundo.”
Cerré los ojos.
Las palabras de mi hija atravesaron cada parte de mí.
Durante seis meses había dudado de mí misma.
Me preguntaba si sería suficiente.
Si mi edad sería un problema.
Si podría criar a cuatro niños cuando mi propia energía ya no