El desenlace
El horror la paralizó apenas un instante. Después, la enfermera salió de golpe de debajo de la cama, gritando, y abrió la puerta de par en par. En segundos, otras enfermeras y el médico de guardia acudieron corriendo. El hombre fue detenido allí mismo, sin posibilidad de escapar. Le confiscaron la jeringa y, en su maletín, encontraron los documentos ya redactados, listos para ser firmados, con el espacio de la
firma en blanco.
Las investigaciones posteriores revelaron algo aún más grave: las inyecciones que aquel hombre le aplicaba