PARTE 2 — LA FOTOGRAFÍA QUE CAMBIÓ TODO

Julián abrió la carpeta, pero no me mostró una imagen del hospital.

Era una fotografía granulada de la cámara de seguridad de la casa. La fecha y la hora aparecían impresas en una esquina: la noche de mi caída.

Reconocí el balcón. Reconocí el vestido que llevaba.

Y reconocí a Mauricio detrás de mí.

—¿Él estaba allí? —pregunté.

—Sí —dijo Julián—. El video se recuperó del sistema de la casa esta mañana.

La imagen mostraba a Mauricio entrando en la sala con el teléfono en la mano. Yo aparecía al