chance de reparar. De noche, el organismo ordena, acomoda y reconstruye; si tú lo dejas a medias, la uña amanece todavía más frágil.
Una sola costumbre puede echar abajo el avance: arrancar el gelish, usar acetona diario o abrir cosas con las uñas como si fueran herramienta. Eso revienta la capa superficial antes de que alcance a fortalecerse.
La salida no está en comprar otro frasco caro. Está en dejar de castigar la uña y empezar a darle materia prima de verdad, porque sin eso el brillo dura, pero la