trato especial, pero solicito permiso para despedirme de mi compañero, Atlas. Ha sido mi fiel compañero durante ocho años, y es todo lo que me queda. Mi reputación está arruinada, mi carrera ha terminado y mi familia quizás nunca me perdone la vergüenza que les he causado. Atlas es la única relación que ha sobrevivido a esta pesadilla, y necesito despedirme antes de empezar a cumplir mi condena.
Una decisión judicial sin precedentes
Un murmullo colectivo recorrió la
abarrotada sala del tribunal mientras los espectadores asimilaban esta petición tan inusual.