que su sordera había comenzado por un accidente.
Tenía once años cuando ocurrió.
Recordaba hombres discutiendo dentro del granero.
Su padre gritando.
Después, oscuridad.
Cuando despertó, tenía sangre en ambos oídos y un médico asegurándole que una caída le había destrozado la audición.
—¿Qué médico? —preguntó Rosalie lentamente.
Gideon escribió el nombre.
Dr. Silas Ashford.
Rosalie dejó caer el lápiz.
Su abuelo.
El hombre que había muerto cuando ella era pequeña.
Antes de que pudiera escribir otra pregunta, alguien golpeó violentamente la puerta.
Gideon se levantó.
Rosalie vio su mano