persona quería seguir siendo yo.
Ellos me habían tratado como si mi valor dependiera de mi estatus.
Yo me negué a cometer el mismo error.
Y quizá esa fue la verdadera victoria.
Porque el día que me expulsaron de aquel avión, todos creyeron que el hombre rico era la persona más importante a bordo.
No entendieron que el poder cambia de manos muy rápido.
A veces está en una cuenta bancaria.
A veces
en un apellido.
A veces en una orden firmada.
Y otras veces…
está en las manos