papeles. Los leyó. Después me miró como si yo hubiera cometido una traición.
—Ese dinero era de la familia.
—No —dije—. Era mío.
—Papá siempre decía que debíamos cuidarnos entre
todos.
—Tu padre decía que cuidar no es aprovecharse.
Su cara cambió al escuchar el nombre de Arturo.
—Mamá, cometimos errores. Podemos arreglarlo.
—¿Como arreglaste la bofetada? ¿Como arreglaste mentirme sobre el viaje? ¿Como arreglaste los documentos para hacerme parecer incapaz?
Él no respondió.
Yo tampoco esperaba que lo hiciera.
Sofía seguía abrazada a mi cintura. No quería que escuchara