Mi Hijo Donó Su Corazón a Una Joven Antes de Morir… Pero La Carta Que Me Dejó Reveló Un Secreto Que Nunca Imaginé

me debe nada.”

Apreté la carta contra mi pecho.

Por primera vez desde que Caleb había muerto, sentí algo distinto al dolor.

Sentí que todavía podía hacer algo por él.

—Quiero verla —le dije a Elena.

Ella me miró sorprendida.

—¿Está segura?

—Completamente.

Dos días después entré en el hospital.

Elena caminaba a mi lado.

Cuando llegamos frente a la habitación, se detuvo.

—Antes de entrar hay algo que debería saber.

La miré.

—Lucía todavía no sabe que usted viene.

Sentí miedo.

No sabía cómo reaccionaría aquella chica al verme.