preparado.
La dejó sobre las piernas de su hija.
—Creo que ya ha llegado el momento.
Lucía miró la caja.
Después me miró a mí.
—No puedo abrirla sola.
Me senté a su lado.
—Entonces la abriremos juntas.
Lucía levantó la tapa.
Dentro encontramos fotografías, entradas de cine, pequeños recuerdos y varios sobres.
Pero había algo más en el fondo.
Una fotografía que ninguna de las dos esperábamos encontrar.
En ella aparecían Caleb y Lucía juntos en aquel parque donde se habían conocido.
En el reverso, mi hijo había escrito