Mi Hijo Donó Su Corazón a Una Joven Antes de Morir… Pero La Carta Que Me Dejó Reveló Un Secreto Que Nunca Imaginé

solamente

para Lucía.”

“Es para las dos.”

“Lucía, vive sin sentir culpa.”

“Mamá, vive sin sentir que me estás abandonando.”

“Y si algún día podéis ayudaros mutuamente, hacedlo.”

Lucía dejó de leer.

Nadie habló durante varios segundos.

Entonces vi que todavía quedaban unas líneas.

Tomé nuevamente la carta.

“Hay una pequeña cuenta de ahorros que nunca te mencioné. No tiene mucho dinero. Trabajé durante los veranos y fui guardando lo que podía.”

Miré sorprendida a Elena.

Seguí leyendo.

“No quiero que ese dinero se gaste en flores para mi tumba.”