Desde niña, Margaret sintió una profunda fascinación por los animales. A diferencia de la mayoría de las personas de su edad, nunca les tuvo miedo a las serpientes. Al contrario, siempre le interesó su comportamiento y, incluso en la vejez, seguía leyendo libros sobre reptiles y viendo documentales de vida silvestre con verdadero entusiasmo.
Una compañera inesperada llamada Sunny
Margaret tenía 75 años cuando, de manera inesperada, una mascota poco común llegó a su hogar. Un conocido de la familia le había pedido que cuidara temporalmente de una pitón joven,