Mi Hijo Donó Su Corazón a Una Joven Antes de Morir… Pero La Carta Que Me Dejó Reveló Un Secreto Que Nunca Imaginé

acompañaban a sus seres queridos.

Junto a mí estaban Elena y Lucía.

Lucía ya tenía veintitrés años.

Estaba sana, había terminado sus estudios y había comenzado a trabajar.

Antes de entrar,

me tomó del brazo.

—Tengo algo para ti.

Sacó de su bolso un pequeño sobre.

—¿Otra carta? —pregunté sonriendo.

—Esta vez es mía.

La abrí.

Dentro había una fotografía de Lucía frente al mar.

En el reverso había escrito:

“Cumplí la lista de Caleb.”

Debajo aparecían todas aquellas cosas que mi hijo le había pedido hacer.

Viajar.

Bailar.

Comer