en el porche cuando su coche apareció al final de la calle.
—¡Abuela!
—Estoy aquí.
Salió del coche con una carpeta bajo el brazo.
Había terminado sus estudios años atrás y trabajaba en investigación genética relacionada con enfermedades hereditarias. Nunca convirtió la muerte de Julian en una obligación. Había elegido aquel camino porque realmente le apasionaba.
Se sentó junto a mí.
—Tengo algo que enseñarte.
—Espero que no sea otra de esas investigaciones que necesitas explicarme cuatro veces.
Se rio.
—Esta vez lo entenderás.
Abrió la carpeta.
Dentro había varios