Nora tuviera su propia habitación.
—¿Y yo qué tenía que ver?
La respuesta llegó entre lágrimas.
—Había una habitación para ti también.
No pude responder.
Miré nuevamente las palabras escritas detrás de la fotografía.
Tres generaciones todavía pueden convertirse en una familia.
Julian no había preparado únicamente su futuro.
Había preparado un lugar para todos nosotros.
Y aunque él ya no estaría allí para abrir aquella puerta, dos semanas después decidimos ir a la casa amarilla.
Chloe, Nora y yo.
Ninguna sabía todavía que, al entrar, encontraríamos el último mensaje