había pensado que Iván podía ser solamente el acompañante de Marta en aquella cena.
Ahora entendía que estaba mucho más cerca de lo que parecía.
—¿Qué verdad? —preguntó Álvaro.
Iván
miró el reloj de Joaquín.
Después miró a Carmen.
—Yo no sabía que ella iba a llegar tan lejos.
Marta se puso de pie.
—No tienes derecho a hablar de esto.
Álvaro no levantó la voz.
—Entonces dime por qué mi papá está durmiendo junto a la cocina.Trastornos del sueño
Carmen bajó la mirada.
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Marta cruzó los brazos.