en mi palco.
—Necesito hablar contigo a solas.
—Qué curioso. Yo también he necesitado muchas cosas a solas durante este matrimonio. Respeto, por ejemplo.
Su mandíbula se tensó.
—No hagas esto aquí.
Sonreí.
—¿Dónde preferías? ¿En Singapur? ¿En el hotel donde supuestamente estabas cansado y extrañándome?
El asistente bajó la cabeza.
Claire miraba el catálogo como si de pronto el papel fuera fascinante.
Adrian entró y cerró la puerta detrás de él.
—Esto no es lo que parece.
Me reí.
No fuerte.
Solo una risa breve, limpia, que lo hizo