VOLVÍ A MI CASA A LAS TRES DE LA MAÑANA Y ENCONTRÉ

la puerta entreabierta sintió curiosidad por comprobar si las cajas seguían dentro. Caminó hasta mi entrada, pero escuchó movimiento en otra casa y retrocedió. No llegó a cruzar el umbral. Las cámaras de la papelería no mostraban perfectamente mi puerta, pero sí lo mostraban acercándose y retirándose.
Ese

detalle hizo que dejáramos de tratarlo como una coincidencia incómoda. Busqué orientación sobre cómo dejarconstancia de lo ocurrido y entregué las capturas y grabaciones que habíamos reunido. No necesitaba asegurar qué habría hecho Esteban si don Julián no hubiese llegado. Bastaba con