de humillarme. Y vas a aprender a tratarme como a una persona. No como a una sirvienta.
—¿Y si no puedo?
—Entonces te vas.
Toño se acercó a mí.
—Prima… perdóname. Yo también te fallé.
—No, Toño. Tú solo creíste lo que te decían. Pero a partir de hoy, vas a ver con tus propios ojos.
Me volví hacia doña Elvira.
—Suegra, usted puede venir cuando quiera. Pero no a dar órdenes. A visitar.
Ella asintió, llorando.
—Como tú digas, hija.
PARTE 6
Esa noche, después de que todos se
“Mi Esposo Dijo ‘Págate Tu Comida’… El Día de Su Cumpleaños Respeté Su Regla y Toda Su Familia Descubrió la Verdad”