revisé la cuenta bancaria que utilizábamos para los gastos familiares.
Encontré una transferencia de 4,800 pesos a una gestoría automotriz.
Llamé al establecimiento.
El encargado confirmó que Patricia había solicitado ayuda para preparar la documentación de una compraventa. Sin embargo, explicó que la operación no podía completarse sin verificar la autorización de la propietaria.
—Señor, de hecho, hubo un problema con una firma —añadió.
Sentí que se me secaba la boca.
Me presenté personalmente en la gestoría.
El licenciado encargado me explicó que Patricia había intentado conseguir una carta