el volumen.
Cuando escuché lo que le decía a su hermano mientras nuestra hija seguía inmóvil, comprendí que aquella mujer había tenido una oportunidad de ayudarla.
Y había elegido hacer otra cosa.
PARTE 3 ⏬ Continua en la siguiente pagina
—Óscar, ya tengo las llaves. Pero la muchacha no quiso firmar. Necesitamos resolverlo antes de que Javier regrese.
Escuché aquella frase una vez.
Después otra.
Y una tercera vez, porque mi cabeza se negaba a aceptar lo que estaba oyendo.
En la pantalla de mi computadora, Daniela seguía tirada junto a