la puerta.
Patricia hablaba por teléfono a menos de dos metros de ella.
—No, no creo que le haya pasado nada grave —continuó—. Se cayó durante la discusión. Luego vemos eso. Tú averigua si podemos adelantar el trámite.
Sentí que me faltaba el aire.
Mi esposa no había llamado a emergencias. Ni siquiera había tratado de despertar a nuestra hija antes de ocuparse de las llaves.
La grabación mostraba que Patricia permaneció unos minutos en el recibidor. Después desapareció hacia la cocina.
Daniela movió ligeramente una mano.
Intentó incorporarse, pero