PARTE 2 / Una mujer embarazada dormía cada noche junto a su enorme serpiente mascota

a Luna, una gigantesca anaconda que había vivido con la familia durante casi una década. Quienes visitaban la casa se quedaban impactados al verla por su impresionante tamaño, pero para Emily siempre fue una compañera fiel y tranquila.

Al enterarse del embarazo, su esposo le propuso trasladar a Luna a un centro especializado para evitar cualquier riesgo. Emily rechazó la idea de inmediato. Estaba convencida de que la serpiente nunca había mostrado señales de agresividad y confiaba plenamente en ella.

Con el paso de los meses, comenzaron a ocurrir cosas