Me dejaron en el bosque para que muriera y cobrar el seguro. Me arrastré hasta casa y me llevé todo.

mientras Elena relataba, en orden, la excursión, la hielera que nunca regresó, el motor alejándose, el seguro de $3,600,000, el poder notarial firmado 3 años antes y las insistencias de Verónica sobre el beneficiario.
Adriana escuchó sin interrumpir.
Al terminar, fue clara:
—Tenemos que denunciar inmediatamente.
Elena la miró desde la cama.
—Primero quiero saber qué hicieron mientras esperaban mi muerte.
Adriana se levantó con esa pregunta todavía abierta, porque descubrir la respuesta podía cambiar todo lo que Elena creía que aún seguía bajo su control.
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Escribe CASA