Al volver del funeral de mi madre, una vecina de más de 80 años se acercó y dijo: “Si vas a vender, primero mira dentro del pozo”. Yo creí que hablaba por tristeza, pero encontré una caja con cartas, cuentas y una advertencia escrita tres días antes de que mi padre muriera. Cerré la puerta, llamé a un abogado y entendí que mi madre había protegido un secreto durante décadas por miedo a que me pasara lo mismo.

PARTE 1

—Si tu mamá ya murió, no veo para qué tengo que perder dos días en un funeral —dijo Javier sin apartar los ojos del televisor.

Teresa todavía sostenía el teléfono en la mano. Acababan de avisarle que su madre, Elena, había muerto mientras dormía en su vieja casa de San Miguel de la Sierra, un pequeño pueblo de Jalisco rodeado de pinos. Tenía cincuenta y ocho años y llevaba veintiséis casada con Javier, pero aquella frase le dolió más que cualquier discusión de su matrimonio.

Fue sola al