Me dejaron en el bosque para que muriera y cobrar el seguro. Me arrastré hasta casa y me llevé todo.

hubiera sido un terrible malentendido.

Ya no quedaba ninguna.

—Quiero denunciarlo —dijo.

—Lo haremos.

—Pero no quiero que sepan que estoy viva todavía.

Adriana levantó la mirada.

—¿Estás segura?

—Sí.

—Entonces tendremos que hacerlo con mucho cuidado.

Durante las siguientes cuarenta y ocho horas, Adriana reunió documentos, habló con la aseguradora y presentó una denuncia formal por falsificación y uso indebido del poder.

También pidió que se protegieran las cuentas y que se dejara constancia de que Elena seguía siendo propietaria de su casa.

Mientras tanto, Elena permaneció en la