Me dejaron en el bosque para que muriera y cobrar el seguro. Me arrastré hasta casa y me llevé todo.

trabajado con documentos notariales.

Sabía perfectamente lo que estaba viendo.

—La presión del bolígrafo es diferente.

—Exactamente.

—¿Quién presentó esto?

Adriana señaló el sello de recepción.

—La aseguradora recibió la solicitud hace once días.

Elena se quedó inmóvil.

Once días.

Eso significaba que mientras ella todavía estaba en su casa…

alguien ya estaba preparando el dinero que recibirían cuando muriera.

—¿Y el beneficiario?

Adriana no respondió inmediatamente.

—Ricardo.

Elena sintió que algo se rompía dentro de ella.

No era sorpresa.

Era la última esperanza.

La esperanza de que quizá todo