La hija de la empleada miró el retrato del hijo desaparecido y reveló un secreto imposible tras diez años

a una nueva empleada. Rosa, ¿verdad?

Alejandro sintió un escalofrío.

—Sí.

—Y tiene una hija.

Silencio.

—Una niña de unos doce años.

Ya lo sabía.

Cuando Ricardo salió, Alejandro llamó inmediatamente a Sergio.

—Sabe que Lucía está aquí.

En ese mismo instante, Tomás llegó con otra memoria de la niña.

Lucía había recordado una conversación escuchada años atrás.

Mateo estaba escondido debajo de una cama.

El hombre del anillo discutía con la encargada de la casa hogar.

Y dijo claramente:

—A partir de ahora se llamará Mateo. Emiliano Cárdenas está