Sobreviví al sabotaje de mi esposo y lo escuché brindar por mi muerte— heyily

pequeña intentó borrarme por completo.

Nunca volví a cometer ese error.

Meses después, durante una reunión del consejo de Grupo Montemayor, Gabriel me presentó oficialmente ante nuevos directivos.

—Nuestra presidenta, Valeria Montemayor Cárdenas.

Esta vez no usé otro apellido.

No escondí nada.

Cuando terminó la reunión, Gabriel se acercó.

—¿Recuerdas el mensaje que mandaste aquella noche?

Lo recordaba palabra por palabra.

Congela todo. Desde esta noche, Valeria Salazar está muerta.

—Sí.

Gabriel sonrió.

—Resultó bastante literal.

Lo miré.

Tenía razón.

Valeria Salazar sí murió aquella noche.

La mujer que creía