podría administrar los bienes de Camila.
Rubén comenzó a temblar.
—¿Qué clase de monstruos son ustedes?
Ofelia perdió la voz. Iván intentó arrebatarme el teléfono, pero Sergio lo sujetó del brazo.
—¡Basta, Iván!
Mi cuñado forcejeó.
—¡Suéltame! ¡Ella va a destruirnos!
—Ustedes se destruyeron solos —dije.
Entonces llegó el momento que terminó de romper mi matrimonio. Reproduje el fragmento en el que Sergio entraba a la cocina. Se escuchaba cómo pedía que no involucraran a Camila. También se escuchaba su frase final:
—Hagan lo que quieran, pero no me metan.