con un nombre que no reconocí.
El mensaje decía simplemente: “Revisen a los demás hijos de Miriam. No es la primera vez que usa ‘polvos calmantes’ en los bebés de la familia”.
Sentí una frialdad absoluta, un tipo de frialdad nueva, diferente incluso a la del funeral, porque esa frase abrió
un
pozo más antiguo y profundo de lo que ya creía soportable.
Le mostré el comentario a la policía.
Y esa sola frase cambió por completo la investigación.
Comenzaron a revisar las antiguas historias