de aquella casa seguía escondido algo que Esteban necesitaba encontrar antes que yo.
Entré por el patio trasero mientras los empleados descargaban cajas en la fachada principal. La biblioteca permanecía casi intacta. Sobre el piso de madera seguían algunas fotografías de mis abuelos y una lámpara antigua cubierta por una sábana. Recordé la imagen que había recibido en el teléfono y busqué la tabla levantada. Tardé apenas unos segundos en encontrar la ranura escondida entre las vetas de la madera. La llave marcada con S-17 encajó perfectamente. Al girarla, una