los demás. En lugar de responder al odio con odio, respondió con amor. En lugar de enseñarles a sus hijos a vengarse, les enseñó a trabajar duro, a perdonar cuando fuera posible y a alejarse de quienes no les deseaban el bien.
Los años pasaron y los niños crecieron. Cada uno encontró su propio camino. No todo fue fácil: hubo fracasos, decepciones y momentos en los que pensaron que sus sueños estaban demasiado lejos. Pero aquella madre siempre les recordaba:
—No permitáis que una mala experiencia os haga renunciar a