el Registro Público.
Mi padre había fallecido hacía ocho meses.
Yo ignoraba que antes de morir había modificado completamente su testamento.
Toda su fortuna quedaba protegida en un fideicomiso.
Y existía una única condición para cobrarla.
Si Carolina y Lucía morían al mismo tiempo, la administración del patrimonio pasaría automáticamente… al esposo sobreviviente.
Pero había un detalle aún más inquietante.
La última modificación de ese testamento no había sido solicitada por mi padre.
Había sido tramitada personalmente… por mi propia hermana Gabriela seis semanas antes de la explosión.**Parte 3:**
¡MI ESPOSO ME BESÓ ANTES DE SALIR DE CASA COMO CADA MAÑANA