¡MI ESPOSO ME BESÓ ANTES DE SALIR DE CASA COMO CADA MAÑANA

estaba llorando.
No parecía confundida.
Sonaba como alguien que sabía exactamente lo que iba a ocurrir.
Me llamo Carolina.
Tenía treinta y seis años y llevaba diez de casada con Ricardo.
Hasta aquella mañana habría jurado que conocía al hombre con quien compartía mi vida.
Él acababa de despedirse de nosotras con un beso.
Dijo que viajaría temprano a Monterrey para cerrar un importante contrato.
Incluso bromeó con nuestra hija antes de salir.
Todo parecía completamente normal.
Un minuto después, Lucía apareció corriendo desde el pasillo con el uniforme escolar