jugando.
Papá estaba hablando por teléfono.
No sabía que yo estaba ahí.
Sentí un vacío en el estómago.
—¿Qué escuchaste?
Mi hija comenzó a llorar.
—Dijo que cuando él saliera todo iba a parecer un accidente.
Y que después cobrarían muchísimo dinero.
Antes de que pudiera reaccionar sonó mi teléfono.
Era el comandante encargado del caso.
Su voz sonaba completamente distinta.
—Señora…
El laboratorio confirmó que la instalación fue manipulada intencionalmente.
No fue un accidente.
Alguien preparó esa explosión.
Levanté lentamente la vista.
Desde la cocina llegaban las risas de
¡MI ESPOSO ME BESÓ ANTES DE SALIR DE CASA COMO CADA MAÑANA