mientras observaba el brazalete. Yo misma había mandado grabar nuestras iniciales diez años atrás: **C & R. Para siempre.** Ricardo aseguró que lo había perdido durante un viaje de trabajo. Nunca imaginé que terminaría en la muñeca de mi propia hermana. Gabriela notó mi mirada y, por una fracción de segundo, escondió instintivamente la mano debajo de la mesa. Fue suficiente para comprender que ambos compartían un secreto mucho más antiguo que la explosión.
Aquella noche fingí sentirme agotada y me encerré con Lucía en la habitación de invitados. Esperé
¡MI ESPOSO ME BESÓ ANTES DE SALIR DE CASA COMO CADA MAÑANA