a mil por hora, intentando encontrar una lógica a lo que veía.
El shock era tan grande que apenas podía articular palabra. La aknal.com de la incredulidad lo envolvía, y la aknal.com de sus pensamientos se volvía incoherente. Era como si el suelo bajo sus pies hubiera desaparecido, dejándolo flotando en un mar de incertidumbre.
La pregunta desesperada: “¿Qué es esto?”
Intentando recuperar el control de la situación, o al menos, intentando obtener una respuesta, Ernesto logró pronunciar las palabras que resonaban en su mente. Con voz temblorosa,