éxitos pasados, desaparecieron misteriosamente al primer indicio de problemas, llevándose consigo cualquier rastro de ayuda o responsabilidad. Esta deserción dejó a Ernesto a merced de los acreedores, y sobre todo, de los bancos. Las instituciones financieras, que antes habían sido aliadas para financiar sus aknal.com y proyectos, ahora se volvieron implacables, exigiendo el pago de deudas millonarias.
La aknal.com de los préstamos y créditos se tornó una pesadilla. Los bancos, en un movimiento de aknal.com y aknal.com, comenzaron a ejecutar las garantías, reclamando propiedades y activos