La Mentira Más Bonita del Hombre Tatuado que Salvó a una Anciana

fines de semana para ir a pintarle la valla del jardín. Caminaba kilómetros todos los días con un perro viejo y enfermo por la ciudad, solo para curar un corazón roto. Le dio doscientos euros de su propio sueldo, ganado con sudor, disfrazándolo de una vieja deuda.

—No —le respondí con un hilo de voz, tragando saliva—. Ha sido la cosa más hermosa y desinteresada que he visto en toda mi vida.

Rafa sonrió a medias, pagó su agua y se marchó perdiéndose en la oscuridad.

Hasta el día de