que, si yo decía que el bebé era suyo, él cancelaría la boda contigo.
No podía creerlo.
—¿Por qué?
—Porque quería estar contigo sin parecer el hombre que abandonó a su prometida embarazada.
La miré.
—Entonces quería utilizar un embarazo falso para justificar nuestro final.
Sofía asintió.
—Pero después me arrepentí.
Me entregó otro documento.
Era un informe de paternidad.
El resultado era claro.
Adrian no era el padre.
—¿Quién es?
Sofía negó con la cabeza.
—Eso no importa.
—Para ti sí.
—El padre biológico desapareció cuando supo del embarazo.