Observaron.
Por primera vez no vi a la mujer que había ocupado mi asiento.
Vi a alguien que había cometido errores y finalmente estaba intentando detener una mentira.
—¿Por qué me cuentas esto?
Sofía respondió con lágrimas en los ojos.
—Porque aquella noche, cuando dijiste que terminabas con Adrian, entendí algo.
—¿Qué?
—Él nunca creyó que fueras a hacerlo.
Me quedé en silencio.
—Pensó que después de cinco años terminarías perdonándolo como siempre.
Eso dolió.
Porque era verdad.
Adrian no había tenido miedo de perderme.
Había confiado en que yo