mirar la fecha.
El primer pago había ocurrido ocho meses antes.
Mucho antes de aquella noche en el hospital.
Llamé a Adrian.
Contestó al cuarto tono.
—¿Ya estás más tranquila?
—¿Sofía está embarazada?
Silencio.
No necesitaba escuchar la respuesta.
—Elena…
—Solo responde.
—No es lo que piensas.
—Entonces dime qué pienso.
No respondió.
—¿Desde cuándo?
—No sabía que estaba embarazada.
—¿Y los muebles?
—Ella necesitaba ayuda.
—¿La clínica?
Silencio.
—Adrian.
Finalmente habló.
—Sofía tuvo un tratamiento médico.
—¿Y tú pagaste?
—Es una persona que trabaja conmigo.
Me reí.
—Yo también