mentira terminaría siendo utilizada contra mí.
—Señora Sterling —dije finalmente—, usted lleva años creyendo que no tengo trabajo porque yo misma se lo permití.
Ella frunció el ceño.
—¿Qué estás insinuando?
—Que mi nombre no aparece en ninguna nómina común. No trabajo para una empresa. No tengo jefe.
Respiré profundamente.
—Yo soy la jueza Elena Vance.
El silencio volvió a caer sobre la habitación.
Uno de los guardias bajó lentamente la mirada.
Mike asintió con respeto.
—La jueza