PARTE 1
—¿De verdad piensas caminar otros tres kilómetros cargando ese colchón con una niña bajo este sol?
Mariana López no escuchó la pregunta porque nadie se la había hecho todavía. Solo avanzaba por el camino de terracería, bajo el calor brutal de una tarde de julio en Los Altos de Jalisco, con un colchón usado doblándole la espalda y su hija Sofía caminando a su lado con dos bolsas del mandado.
La niña tenía tres años y ya estaba agotada.
—Falta poquito, mi amor —le repetía Mariana, aunque ambas