cobra una enfermera de planta?
El hombre respondió:
—Un dineral.
—Pues yo la tengo por comida y techo.
Ahí murió algo en mí.
No lloré.
No entré a gritar.
No le aventé las conchas en la cara.
Solo di media vuelta y salí del hospital con las piernas temblando.
En el estacionamiento me senté dentro del coche.
Apreté el volante hasta que me dolieron los dedos.
Y dije bajito:
—Se acabó.
Esa noche no fui por él. Trastornosdel sueño
Mandé la ambulancia.
A ese hombre que me había