nervios.
—¿Y quién va a pagarla?
Dejé el contrato sobre la mesa.
—Tu papá. Con su cuenta oculta.
Esteban se quedó blanco.
—No tienes acceso a esa cuenta.
—No. Mi abogada sí puede solicitar que se cubran tus cuidados con tus propios recursos. Y mientras se resuelve, yo ya no voy a hacer turnos de veinticuatro horas gratis. CrearRedes Sociales
Claudia revisó la cama hospitalaria, la sonda, los medicamentos y la libreta donde yo anotaba horarios.
—Señora Brenda, ¿usted llevaba esto sola?
Asentí.
Cinco años.
Ella me miró